Soy vago. Es uno de mis rasgos característicos. No vago, vago, pero sí lo suficientemente vago como para molestarme en cambiar algunos detalles. Como el título del blog. No es bueno. Yo no soy cronista. Yo no sé contar lo que pasa. Ni siquiera sé interpretarlo. Estoy seguro porque si mis interpretaciones fueran buenas, el mundo estaría loco, la sociedad perdida y mis conciudadanos ciegos.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Rapsodia en azul I
Al menos, puede dejar que corra su mente, que vuele su imaginación: observando los rostros e imaginando las historias que los han forjado; captando fragmentos de conversación y dándoles continuidad en un diálogo imaginario; percibiendo olores que hacen visibles las miserias que los viandantes se esmeran por esconder, como la naftalina y el betún de los que, como él mismo, estrenan zapatos cuando ni siquiera el calzador puede obrar el milagro de encajar un pie del 37 en un zapato del 33. Sólo los tirones inmisericordes que su madre da en el pequeño brazo de Cosmo, al grito de "Va, redeu, que no tenim tot el dia" consiguen sacar al joven Cosmo de su ensimismamiento, de su mundo imaginario. Eso y el bocadillo de calamares; eso y la napolitana de crema del Corte Inglés... con piñones.
¡Cómo le aprietan los zapatos a Cosmo! y encima, el calcetín que no deja de menguar y que se arrebuja en los rincones más recónditos de su confinamiento; precisamente en las zonas más sensibles de la anatomía plantar de Cosmo . ¿Es el zapato el que se come el calcetín o el calcetín que se esconde en el zapato? Sin duda el voraz borceguí es capaz de devorar al escuálido calcetín (Cosmo ha llegado incluso a temer por su pié) pero piensa Cosmo que es incluso más probable que sea el propio calcetín el que avergonzado de su humilde condición, de su infortunada alcurnia, se esconda en el interior del zapato, o incluso que hastiado de toda una vida de servidumbre, decida poner fin a sus días lanzándose en las fauces del famélico calzado, ofreciéndose a saciar sus apetitos y acabando así con su prosaica y pedestre existencia.
En esos profundos pensamientos se encuentra Cosmo cuando unas trenzas rubias atraen su atención. No es que Cosmo se fije mucho en las chicas, pero esa es otra de las cosas que está a punto de cambiar...
miércoles, 15 de octubre de 2008
La noche de los muertos vivientes
Aunque en muchas cosas hemos ido evidentemente a mejor, yo por mi parte no puedo evitar añorar aquella sensación de libertad que experimenté cuando niño. No voy a poner ejemplos ni de lo uno, ni de lo otro. Ejemplos de sobra circulan por la red sobre nuestra asilvestrada infancia y sobre las inconsciencias que, sin duda, cometíamos. Pero, ¡¡qué sensación de libertad!!
Es verdad, el mundo ha cambiado. En lugar de niños jugando a fútbol y de niñas jugando a la goma, las calles han sido tomadas por los coches. El mundo real ha sido reemplazado por uno virtual. Apenas hay actividades al aire libre. Acaso ni siquiera el aire sea libre.
No, no es nostalgia lo que siento, es una sensación de pérdida, de que las reglas, de algún modo, constriñen la libertad... y, como creo que decía Freud, provocan neurosis en la sociedad.
Entiendo que la mayor parte de las reglas son necesarias para facilitar la convivencia de la marea humana (sin duda, todas aquellas que protegen las libertades de los demás); pero entiendo también que muchas de ellas son fruto del miedo o de la conveniencia política. Ir sin casco, no llevar el cinturón, bañarse con bandera roja, ¿por qué no prohibimos subir al everest o hacer escalada libre? Es mucho más arriesgado. O mejor, ¿Por qué no sancionamos la obesidad? "Señor, señor, disculpe, pero el radar móvil del semáforo me indica que se ha saltado usted la limitación de 80 cm en cuanto a perímetro abdominal. La ley 17 de 2020 me faculta para realizarle un test de IMC. A ver, sople aquí........ Uhmm, me temo que voy a tener que sancionarle. Realmente es usted un inconsciente, su Indice de Masa Corporal está por encima de 25. Sufre serio peligro de sufrir un accidente coronario, diabetes y otras enfermedades metabólicas. Puff, madre mía, y su tensión está por las nubes. Me temo que voy a tener que retirarle su carné de hidratos de carbono por 3 meses. Ah, y le quito 4 puntos de su carné de lípidos". ¡¡Venga ya!!
Puede que el señor obeso se esté matando, pero, desde mi punto de vista, si es mayor de edad y está en su sano juicio, está en su derecho .
No llevar el cinturón o casco (a más de 20) es una inconsciencia, pero el estrés también mata y nadie te sanciona si estás estresado (de momento. Cualquier día el afán recaudatorio de la administración nos llevará a eso). Y esto me hace volver al principio. ¿no puede ser que tanta norma, que tanta regla para proteger nuestra integridad física, atente contra nuestra integridad y salud mental? ¿No puede ser que debamos experimentar de vez en cuando esa sensación de libertad a la que me refería antes? ¿No puede ser que necesitemos en algún momento el viento en la cara? ¿que sintamos la necesidad de subir la montaña aunque sea peligroso? ¿No puede ser que haya que hacer frente a los miedos? ¿No puede ser que haya que desafiar la muerte para sentirse vivo?.
Quizá este mundo de prohibiciones haga caer la noche sobre nuestra sociedad. Una noche oscura. Una noche sin vida de verdad. La noche de los muertos vivientes.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Una relación causal
Yo a nuestros dirigentes les recomendaría una relación causal. Sí, sí, causal. Quizás algunos hayan tenido relaciones casuales; la mayoría han tenido relaciones con consecuencias y con las consecuencias; pero mi recomendación es que deberían empezar a intimar con las causas. Las consecuencias son más importantes, pero las causas son más, mucho más interesantes.
Para poder actuar sobre las causas se necesita captar información y tener y utilizar cierta capacidad analítica. Actuar sobre las causas obliga a plantear situaciones, imaginar escenarios, descartar opciones; implica ser capaz de realizar predicciones, de asignar probabilidades, de extraer conclusiones... Actuar sobre las causas, en definitiva, exige aplicar capacidad de razonamiento, inteligencia, ... exige pensar; y eso es algo que nuestros dirigentes no tienen la costumbre de hacer.
Porque actuar sobre las causas, además de mucho más interesante, es mucho más arriesgado. Ellos prefieren actuar sobre seguro, dejarse llevar por las modas, no errar. En el mejor caso, tomar medidas superficiales, aplicar tratamientos conservadores, utilizar cirugías no intrusivas. En el peor, tomar medidas de cara a la galería, aplicar tratamientos de curandero, utilizar cirugías estériles e incluso realizar sangrías y trepanaciones públicas ante el aplauso y el clamor popular. Sin embargo, en los más de los casos, prefieren simplemente hacer oídos sordos, mirar hacia otro lado y esperar a que lleguen las consecuencias.
"Las consecuencias se pueden mitigar, pero las causas se pueden atajar". Mejor nos iría a todos si nuestros dirigentes se ocuparan en buscar este tipo de relaciones causales ... y si no saben o no quieren, al menos que establezcan relaciones casuales, que se dejen llevar, que se enamoren, que esbocen una sonrisa (pero no la de estreñimiento que tan impudicamente muestran ante las cámaras), que sean generosos con sus oponentes y que, en definitiva, nos dejen trabajar en paz a los demás y contribuir al bienestar (físico, mental y económico) de la sociedad.
martes, 23 de septiembre de 2008
Crisis liberal II
Yo creía que era relativamente liberal. Lo creía, porque me siento bastante identificado con la definición que da la RAE del liberalismo (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=liberalismo). Lo creía porque me gustan los estados enjutos, magros, en forma. Lo pensaba porque, salvo excepciones, no creo en la empresa pública (es muy difícil, estar en forma, ser competitivo, sin tener que competir). Lo pensaba porque, básicamente, creo en el equilibrio desequilibrado (o en el desequilibrio equilibrado) de la oferta y la demanda. Lo pensaba, porque, aunque creo en un estado regulador, no creo en un estado intervencionista. ¿Soy liberal? Parece que sí, ¿no? Pues depende.
Al parecer, mi opinión de que el estado debe regular la actividad empresarial va contra la opinión de algunos sobre qué es ser liberal. Pero, ¿cuál es la alternativa? Del mismo modo que el comunismo fracasó como experimento, el liberalismo radical, entendido como "dejar a las empresa que jueguen su juego como quieran" me parece que va contra el bienestar de la sociedad (e incluso de la propia empresa).
No sé, como en las entradas de "El término medio", considero que esto debería ser fácil de compartir; y aunque sé que conforme tratemos de profundizar en qué reglas ha de marcar el estado, surgirán las discrepancias, creo que las diferencias están sobre todo en dónde nos queremos colocar a priori o con qué posición sentimos más "simpatías". En resumen, que primero fijamos nuestra posición y luego ajustamos nuestras ideas.
No soy ningún experto, pero muchos de los postulados de Keynes son hoy compartidos por gente que se considera liberal, y por supuesto, muchas de las ideas del capitalismo son hoy compartidas por los que se dicen socialistas (entiendo, quizás equivocadamente, que el conservadurismo no es una doctrina económica y que ahí podemos encontrar tanto intervencionistas como liberales. De ahí que no los incluya en esta reflexión).
Como resumen de mi opinión, pienso que las empresas no operan sino en el contexto de una sociedad humana que es la que marca las reglas del juego, la que impone unas restricciones; la que en base a unas creencias, unos valores, una historia, una cultura, dice cómo se juega el juego empresarial. En mi opinión, las empresas han de jugar el juego que la sociedad quiera que jueguen, pero el estado les ha de dejar jugar ese juego con libertad.
De esta opinión se deriva una consecuencia que considero cada vez más importante de atender, y es la necesidad de un gobierno mundial que imponga restricciones al modo en que operan las grandes multinacionales, que escapan a la regulación local apoyando sus operaciones en la deslocalización y en la desregulación local ... y global.
Los ejemplos del problema los podemos encontrar con facilidad en cuestiones sociales o medioambientales (para no extenderme, no entraré en ellos, pero creo que son de sobra conocidos). Todas estas cuestiones derivan, si nos centramos en la vertiente puramente económica, en una desvirtuación del juego del mercado, en el que las reglas son unas para los más y otras para las multinacionales.
Ahora bien, tampoco creo que una empresa pueda ser competitiva teniendo que atender tres cuentas de resultados como propugna la Responsabilidad Social Corporativa. La empresa debe tener una única cuenta de resultados: La económica; ahora bien, debe operar teniendo en consideración unas restricciones en materia social y medioambiental fijadas por la sociedad y sus representantes en el gobierno, y que no puede obviar (Más información sobre mi opinión en el punto 1 de la reflexión final de este artículo: http://www.infonova.es/boletin/200602noticia1.htm).
Pero, como suelo hacer, me he ido del tema. La actual crisis, ¿es una crisis del liberalismo o del intervencionismo?. En mi opinión, da igual cómo la clasifiquemos. Para mí, han fallado los mecanismos del estado. Las restricciones en las que operaban las empresas eran deficientes o escasas (¿o quizás excesivas?); los ajustes realizados por los estados (tipos de interés, impuestos, incentivos a la inversión, al ahorro o al consumo), desacertados; las medidas para detectar el fraude o evitar las prácticas "tóxicas", insuficientes. Utilizando una metáfora futbolística, me inclino a pensar que las reglas dictadas por la UEFA, que en otras ocasiones nos han llevado al cerocerismo, unido a la permisividad del árbitro, nos han llevado al juego violento... sobre todo en los partidos que se han jugado bajo las reglas de otras federaciones.
Pero volviendo al principio: ¿Alguien me puede explicar qué es ser liberal? Y ahora que lo pienso, si es difícil entender qué es un liberal hoy en día ¿Qué es ser socialista? ¿Tendrían nuestros padres (por no decir nuestros abuelos) la misma idea de lo que es ser socialista?
Estoy seguro de que, sin el papel unificador del groupthinking, sin un lider que imparta e imponga su doctrina, no habría dos liberales (ni dos socialistas) que, puestos a reflexionar por separado, dieran la misma respuesta a lo que es ser liberal o socialista... ¡¡Qué bueno sería eso!!.
jueves, 18 de septiembre de 2008
Crisis liberal
Pero ¿por qué esperar a estar en crisis para poner en crisis los modelos que seguimos? Estos modelos económicos que rigen el comportamiento del mercado, han de ser vigilados y corregidos si ha lugar.
Pero, en mi opinión, no es ahora cuando nos debemos de plantear nuevos modelos. Llevamos varios años hablando de la burbuja inmobiliaria. Y ¿qué han hecho los distintos gobiernos que han ido pasando por Moncloa? Nada. Na-da.
En el mejor caso, lanzar tímidos mensajes de aviso por un lado, mientras por el otro seguían concediendo licencias de obras e iban engrosando las arcas del estado. En el peor, actuar en connivencia con empresarios sin escrúpulos e ir engrosando las arcas, no del estado, sino las propias.
Por su parte, los empresarios (grandes y pequeños), como es lógico, han orientado su actividad a aquello que le resultaba más lucrativo.
Desde mi punto de vista, sólo hay un modo de entender una empresa y es como una máquina de hacer dinero. ¿Dónde había dinero? En la construcción. ¿Que ha de hacer la empresa? Construir.
Pero ahí es donde, desde mi punto de vista, puede/debe entrar el estado. El estado es quien fija las reglas de juego; y el estado es quien premia y castiga. Premia a los que van más allá del cumplimiento de la legislación (por ejemplo en materia social o medioambiental) y castiga a los que no respetan la normativa. Si la teoría inflacionaria (la de la inflación artificial de los precios de la vivienda, no "la otra") tenía visos de ser cierta, y si, siendo cierta, podía sumirnos en la crisis que estamos viviendo y que no sabemos en qué devendrá, ¿Por qué el gobierno no intervino?
Las empresas están en la obligación, para competir, de, respetando la legislación, tratar de obtener el máximo beneficio, y no les va a preocupar que eso lleve a una situación de desequilibrio y a tensiones en el mercado. El legislador está obligado a establecer un marco regulador que obligue a las empresas a seguir caminos que no pongan en peligro la estabilidad social. Y por supuesto, si alguien incumple ese marco, o peor, si es un chorizo o un corrupto, a sancionarlo con severidad.
Y claro, yo me despierto esta mañana con que el señor Almunia, a la sazón Comisario Europeo de asuntos económicos y monetarios, nos dice que la culpa de la crisis la tiene la avaricia, y continúa diciendo que "los malos de esta película son los que inventaron ciertos productos financieros que han resultado ser tóxicos"... y no lo entiendo. Pero señores, pues NO LES DEJEN. Promulguen leyes que impidan ciertos productos, determinadas actuaciones, algunas prácticas. En mi opinión la obligación del gobernante, no es sólo luchar contra el fraude, sino también contra ciertas prácticas que pueden envenenar el mercado.
Pero mis sorpresas esta mañana no han acabado ahí: El presidente de la CEOE, en una especie de "Mundo al revés" le pide al estado "más intervención" (¡¡El presidente de la CEOE!!). Mientras que, al tiempo, de fondo se escucha un coro de extras haciendo armonías con la ya consabida fórmula de "Hay que bajar los impuestos de las empresas".
A ver: Vale que todos pueden cambiar de opinión, vale que sólo piden una intervención "puntual", vale que, aunque es mucho morro llamar a tus padres sólo cuando necesitas que te saquen de algún apuro, al fin y al cabo son tus padres y también están para eso; pero la verdad, siento que me he despertado en el país al otro lado del espejo.
Y de fondo el coro aprovechando para pregonar su cancioncilla ##"Bajar impuestos"$"Bajar impuestos" ##... Y yo me pregunto, ¿Acaso la bajada de impuestos hubiera salvado a Martinsa-Fadesa? Si no hay beneficios no hay impuestos, ¿no?
Creo que yo soy un empresario (a veces, comparándome con otros que se llaman empresarios, no estoy seguro) y la verdad, cuantos más impuestos tenga que pagar mi empresa, mejor. Entiéndanme, ni estoy tonto ni les estoy contando milongas, ya intentaré que Infonova, dentro de la legalidad, pague los menos impuestos posibles, pero esto es como cumplir años, que la alternativa es mucho peor. Ahora bien, una cosa es cumplir años y otra parecer mayor; y así es como yo lo veo, la alternativa a pagar impuestos es tener pérdidas, pero por supuesto ya intentaré yo pagar los menos posibles.
En realidad, aunque algunos lo hayan pensado, no estoy haciendo demagogia, sé que es más complicado que todo eso. Obviamente, si los beneficios de las empresas están menos gravados, atraerán más capital y las empresas tendrán una mejor financiación. Pero, para la mayor parte de las empresas españolas, que son pymes (sobre todo S.L's), eso no es "tan así".
En la raíz del porqué no es "tan así" está el hecho de que la realidad de la gran empresa es muy diferente a la realidad de la pyme, aunque desgraciadamente la "sociedad civil" (estudiantes, funcionarios, algunos empleados de grandes empresas, trabajadores privilegiados -futbolistas, artistas, actores, algunos médicos,...-, remanentes de la lucha de clases, ...), ajena a las batallas que las empresas libramos día a día por nuestra supervivencia, no hace distingos, asumiendo que los problemas y los beneficios de las grandes empresas (que son los que llegan a los medios de comunicación) son los mismos que los de las pymes... y no, yo les aseguro que no.
En mi opinión, lo que ahora puede hacer el gobierno es generar confianza con medidas razonables y de calado (nada de medidas estéticas o de cara a la galería) y tratar de que los problemas que podemos tener las pymes en este momento para acceder a la financiación sean los mínimos.
Pero ya es tiempo de que retome mi pregunta inicial ¿Por qué no se ha intervenido antes? (cuando se podía prevenir, cuando era más barato, cuando servía de algo...). ¿En mi opinión? Porque actuando cuando el problema no ha aflorado a la superficie no se ganan elecciones. Pero a lo mejor me he vuelto muy cínico (en el sentido de estar de vuelta de todo, ¿eh?)
miércoles, 6 de agosto de 2008
El tiempo pasa (El tiempo pesa II)
Es el paso de los acontecimientos que jalonan nuestra vida. Es un día de trabajo, una tarde en el cine, unas cervezas con los amigos, un pequeño corte al afeitarse, un traspiés en la escalera, una mirada cómplice al despertar, pasear al perro, el atasco de entrada a Valencia, la canción del verano, colgar un cuadro, bajar la basura, tu cumpleaños, una cita…
El tiempo tiene sabor y olor.
Es el sabor de la victoria y el reencuentro; es el olor de la tierra mojada en una tarde lluviosa, es el olor a café recién hecho...
El tiempo suena.
Es el sonido del batear del mar contra la orilla, es el rítmico palpitar del corazón de tu hijo recién nacido...
El tiempo tiene color.
Es el verde de la esperanza, el amarillo de la amistad, el rojo del deseo, el carmesí del amor. Es el lavanda de las sábanas limpias, es el albaricoque de una piel suave, es el magenta de unos labios carnosos, es el anaranjado de un amanecer, es el ocre del otoño, el azul del mar, el púrpura del vino, ... es el blanco de la vida.
(El perdón es importante... la compasión nos hace humanos....
Caridad, misericordia y compasión… Empatía…ingenuidad. Todo un equipaje que llevamos de serie y que no podemos dejar que el paso del tiempo eche a perder. Una persona que ve pasar el tiempo, que lo percibe con todos sus sentidos, que disfruta y saborea lo bueno, y que vive y supera lo malo, una persona que no se construye una coraza es una persona… los demás, los que sienten el peso del tiempo, dejan de ser personas).
martes, 5 de agosto de 2008
El tiempo pesa
El tiempo pasa...y pesa.
Es el peso de los amores no correspondidos, de las responsabilidades, de los desatinos, de los sufrimientos, de las desesperanzas; es el peso de la existencia…
El tiempo tiene sabor y olor.
Es el sabor del desengaño y la mentira; es el olor de la vergüenza y la frustración…
El tiempo suena...retruena.
En un aullido de dolor, en el palpitar desbocado de un corazón aterrado…
El tiempo (no) tiene color.
Es el negro de la muerte....
El tiempo no me ha hecho más sabio; sólo más viejo. Si acaso, he aprendido que nada importa… nada. Que nadie importa… nadie. Estoy SOLO. Sólo yo y mi fútil existencia.
(Si eso quieres, eso tienes)
El tiempo sólo me ha traído olores funestos, podridos.
(¿acaso porque sólo has husmeado en la basura?)
Bah. Todo es basura. Basura negra.
(quizás tu corazón está ciego. Lo has envenenado. Tu ira y tu odio; la desesperanza que anida en tu corazón lo ha cegado).
Sí, la vida ha sido dura y despiadada conmigo. Me han llamado amargado, cínico; despiadado, intolerante, mezquino, cobarde, … tirano.
Ingenuos, ignorantes, ilusos, necios todos. A todos nos espera un mismo destino y el camino no es precisamente un camino de rosas. ¿A qué tanta jovialidad?
(Ojalá un brote de ingenuidad pudiera arraigar en tu corazón; pero la ponzoña que nubla tu juicio y te convierte en un ser vil, despiadado, intolerante y cobarde, también envenena tu cuerpo convirtiéndolo en tierra estéril, evitando que nada noble brote en ti, y finalmente, asolando tu alma)
A cada cual lo suyo. Yo no tengo porqué soportar ni la estupidez ni la miseria de los débiles. Eso que llamas veneno me protege de la envidia de los demás, de que aniden sentimientos inquietantes, de que crezca la compasión; me protege de las penas que los débiles deben soportar cuando ven sufrir o incluso morir a un ser querido. Mi coraza es a prueba de dolor.
(La coraza que te has construido quizás te protege de la vergüenza y la frustración, de la pena y la mentira, del dolor y la derrota,… pero también de todo lo demás. Tu coraza te hace inmune a la vida)
Boom-boom:::boom-boom: Sístole-Sístole-Diástole: Boom-boom:::boom-boom.
Mi corazón retumba en el interior de la coraza que he creado a mi alrededor. Mi coraza me ha protegido bien de la inmundicia del mundo,... pero en estos últimos momentos añoro algunos recuerdos lejanos: el sonido de una palabra cariñosa, el sabor de un beso de verdad, el olor de la lluvia al despertar; el color del cielo del amanecer. Mi duro corazón se está quebrando; ya no puede más.
Y aquí estoy, solo en el interior de mi coraza…
boom-boom ....................
Solo …. ¡¡dentro de mi ataúd!!
Finalmente, el sonido del silencio.
………………………
(Y ahora que piensas, ¿Ha valido la pena?)
sábado, 26 de julio de 2008
Simple o complejo
Pero en el caso de la música, aunque los oídos (cerebros) más instruidos parecen gozar con composiciones muy elaboradas (la música del genio de Salzburgo o quizás el free jazz o las jam sessions podrían ser ejemplos de ello), hay algo más. Se me ocurre que, en la música, hay algo muy antiguo, algo primitivo, atávico, precultural que hace que los patrones simples y repetitivos, los ritmos sincopados nos atraigan, nos atrapen ...y del mismo modo que descubrir el orden en el caos, también nos hagan gozar.
De algún modo, estos ritmos simples parecen acceder directamente a nuestro yo primitivo. Mientras los patrones complejos excitan nuestro cortex, los patrones simples hacen vibrar nuestro cerebro reptiliano y nos hacen entrar en trance.
No creo que los unos sean "superiores" a los otros. Si bien es cierto que los primeros tienen más que ver con nuestro yo más evolucionado, la capacidad de entrar en contacto con nuestro yo primitivo (la de los oyentes de llegar y la de los compositores o intérpretes de hacer llegar) no debe ser despreciada.
Aunque lo primero tenga que ver con la inteligencia racional, lo segundo tiene más que ver con la emocional. La capacidad de entrar en contacto con los sentimientos y las emociones es tanto o más importante para vivir la vida que la capacidad de razonamiento o abstracción. En la medida en que seamos capaces de emplear nuestro cortex sin abandonar nuestro hipotálamo, en la medida en que seamos capaces de disfrutar de Mozart, a la vez que gozamos de los ritmos africanos más antiguos (o del rock & roll), en la medida en que seamos capaces de tener un yo racional sin olvidar nuestro yo emocional, nuestra vida como personas y como especie será más larga y gratificante.
lunes, 21 de julio de 2008
Vive rápido...
Por razones que desconozco (puedo intuir que por su personalidad arrolladora, o quizás porque éramos jóvenes e influenciables), Pablo fue una persona que dejó en nosotros (creo que puedo hablar por todos -o casi todos- los que componíamos lo que una vez fue SDI) una huella imborrable. Sin duda marco nuestra trayectoria profesional, pero su influencia se extendió más allá, afectando a todos los ámbitos de nuestra vida. Aquellos años Pablo fue el nombre que estaba en todas nuestras conversaciones y la persona que más tiempo ocupaba nuestras mentes (al menos en horario de trabajo ;-).
Sin duda teníamos mucho que aprender de él, de su ejemplo. De lo que hay y de lo que no hay que hacer; que de todo daba muestras prácticamente todos los días (más de lo primero los primeros años y más de lo segundo los últimos). Desgraciadamente, pese a los innumerables ejemplos que nos dio de lo uno y de lo otro, y a pesar del gran impacto que tuvo en nuestras vidas, su ejemplo no caló en nosotros (quizás éramos demasiado distintos)...
...Y sin embargo, mucho de lo bueno que había en él, mucho del líder y del gran comercial que una vez fue, nos hubiera hecho falta en nuestros primero años de Infonova... y aún nos hace falta. Se me ocurre que nuestro particular homenaje a este hombre (de algún modo este "gran hombre") puede ser recordar su ejemplo y, esta vez sí, ..tratar de seguirlo.
"Pablo, con tu personalidad única y tu particular modo de vivir la vida te mantendrás vivo en nuestro recuerdo para siempre". "Sin duda moriste joven, ojalá que esa vida rápida que decidiste vivir te llevara a encontrar lo que buscabas". "Ojalá que al final encontraras tu camino".
jueves, 10 de julio de 2008
El término medio: Inmigración
Los hechos:
En este momento, y lo digo por experiencia, necesitamos inmigración para cubrir los puestos de trabajo (cualificados o no cualificados) que los nacidos en España no somos capaces de cubrir (sí, incluso con la deceleración, recesión, crisis o como le queramos llamar).
Por otro lado, la inmigración descontrolada genera bolsas de pobreza, ghetos, mafias, alienación, xenofobia y finalmente, sí, porqué no decirlo, es así, delincuencia. Si tenemos la conciencia tranquila, no se tiene porqué tener miedo a decir las cosas claras. Es fácil caer en clichés estúpidos sobre racismo en el sentido de tachar de racista a todo aquel que exige tomar medidas contra la inmigración descontrolada (aunque obviamente lo hay, y mucho, no es racismo todo lo que reluce). Los inmigrantes delinquen más que los Españoles… y nosotros haríamos lo mismo si fuéramos ellos. No es que el hecho de no ser español te empuje a la delincuencia, es que la pobreza, sobre todo cuando se la hace convivir con la abundancia, genera frustración, alineación y delincuencia (en general cualquier desequilibrio flagrante va a generar esos mismos sentimientos y esas mismas consecuencias -entre otros ejemplos, los desequilibrios culturales o religiosos pueden terminar generando graves conflictos).
La posición en que (creo) se puede llegar a un acuerdo:
- Control y ordenación de la inmigración. Sin esto el corto plazo generará tensiones y conflictos de orden creciente en magnitud.
- Una política clara y decidida de apoyo a los países de origen. No ya acuerdos de repatriación, sino planes de apoyo (a corto) y de desarrollo (a medio y largo) para el tercer mundo pagados (y vigilados, las mafias actúan, ya se sabe) por los países del primer mundo. Sin explotación y sin interés. Si no somos capaces de que los miles de millones de personas que habitamos el planeta lo hagamos en condiciones razonables, estaremos abocados al desastre. Es inviable que 2/3 de la población mundial pase hambre. Este desequilibrio terminará por desquiciarnos (a unos y a otros) y finalmente, si no hacemos nada, por exterminarnos.
Una última reflexión. No se puede ser hipócrita o inconsciente. Si para reparar este desequilibrio hemos de ser más austeros; si hemos de renunciar a parte de nuestro bienestar para dotar de fondos el desarrollo del tercer mundo, habrá que hacerlo... habría que hacerlo. Obviamente, no soy tan ingenuo como para pensar que vayamos a renunciar a nada. Sé perfectamente que es fácil hacer una declaración de intenciones solidaria; sé, que mientras nos encontremos en el terreno de los buenos propósitos, será fácil ser generoso...
... pero lo mío, lo mío, que no me lo toquen....
martes, 8 de julio de 2008
Matar una hormiga, eliminar una especie.
El sol, en su camino hacia occidente, no ha dejado de brillar en el cielo.
Es el fin de la jornada.
Unas tímidas nubes de horizonte, escandalizadas por las atrevidas lisonjas de los más insolentes y desvergonzados rayos de sol, se sonrojan con coquetería ante los seres vivos de esta parte del planeta.
Mientras, una colonia de hormigas, desfilando con despreocupación, se afana en llevar los últimos granos de la colecta a su despensa. En la fila, una de las obreras, una laboriosa hormiga llamada Tika, sigue resignadamente el rastro de feromonas que sus hermanas han dejado para ella.
Tika no sabe que esta magnífica tarde de primavera será la última que vivirá. Que los rayos de sol que perciben sus antenitas y que excitan su exoesqueleto son los últimos que sentirá. Esa tarde, mientras paseo a mi perro Solo por el camino de la autovía, mi descuidado pie irrumpe en la fila y aplasta sin piedad a la pobre Tika y a algunas de sus hermanas.
Pese a semejante carnicería no siento remordimientos.
Ha sido sin querer, pero además, qué caramba, ¡sólo era una hormiga!.
Esa noche, al meterme en la cama, ni siquiera pienso en Tika. Duermo como un lirón.
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No creo que mi falta de remordimientos por el homicidio de Tika la hormiga sea algo inmoral o inhumano. Por lo que sabemos (por lo que sé) una hormiga obrera no se diferencia sustancialmente de las otras obreras de su colonia. No le atribuyo individualidad. Su esencia, su karma, no es diferente del de ninguna de sus hermanas.
Y ahí es donde creo que está el quid de la cuestión de mi falta de remordimientos. Si mi desafortunada víctima hubiera sido un elefante (un elefante en miniatura, pongamos por caso), mi consternación, mi aflicción les aseguro que sería muy importante.
Reflexionando, se me ocurre que lo que determina la trascendencia de la pérdida no viene determinado por el hecho de que el elefante sea un mamífero (al menos no directamente), ni siquiera porque un elefante sea un animal magnífico. Tampoco, pienso, por el hecho de que se sabe que el elefante tiene consciencia de sí mismo (como individuo y como especie) e incluso es consciente del destino final que nos aguarda a todos. Ni tampoco (o no sólo) por la inteligencia que demuestra. Se me ocurre, decía, que lo que determina que mi hipotético crimen sea o no una monstruosidad, está en el hecho de que un elefante tiene un monton de rasgos que le caracterizan como individuo, que le diferencian del resto de individuos de su especie. Y no es sólo genética. El contenido de su cerebro es único e intrasferible (de hecho, no se puede hacer un volcado de un cerebro -en último término, por cuestiones relacionadas con la mecánica cuántica y el caos). Un elefante es algo único. Y no sólo por lo que es, sino también por lo que podría ser, por lo que es en potencia. La cantidad de información única que desaparece del universo cuando un ser vivo muere (por ejemplo un elefante enano aplastado por un pie humano) es lo que determina la trascendencia de la pérdida.
Si esta idea es correcta, eliminar una colonia de hormigas, o quizás, mejor, una especie de hormigas tal vez sea un crimen mayor que eliminar un elefante. Esto sería así si los rasgos o comportamientos característicos, únicos de la colonia de hormigas fuera mayor que los que posee el infortunado elefante enano. Es decir, si los rasgos eliminados definitivamente del mundo fueran más en el primer caso que en el segundo.
Pero, entonces, ¿el crimen cometido con Tika debe quedar impune sólo porque es una especie de clon? Y si Tika fuera una copia exacta de su única hermana Kika, las dos únicas hormigas de su especie. Al eliminar a Tika, he eliminado el 50% de la información redundante de toda la especie y cualquier cosa que le ocurra a Kika supondrá la desaparición de la especie de hormigas "Ikas". Tendría por tanto, la responsabilidad de la desaparición del 50% de la "Información" que custodiaban las IKas. Estoy poniendo en peligro un modo de vida, algo único. Una verdadera desgracia.
Y con este razonamiento, ¿adónde llegamos? ¿Dónde está el límite de lo criminal? Como en tantas otras cosas, el límite no está claro, es difuso. Quizás eliminar 1.000.000 de hormigas sea un crimen tan “horroroso” como matar un ratón. Y quizás matar una serpiente que merodea peligrosamente por los camastros de nuestros hijos esté plenamente justificado. No lo sé, pero deberíamos andarnos con ojo con lo que eliminamos y por qué lo hacemos. Deberíamos de tener muy buenas razones para matar incluso a esa humilde colonia de hormigas comunes que vive en nuestro jardín. Aunque, de momento, yo la verdad sigo sin sentir remordimientos por lo que le he hecho a la pobre Tika-------.
Uhmmm. Creo que esto se me ha ido un poco de las manos. Entre que el razonamiento ya es un poco marciano y que yo lo he paseado por sendas y vericuetos bastante excéntricos, me temo que sólo he contribuido a generar confusión. Aún así, me arriesgaré a dejarles con un último pensamiento. Si mi razonamiento es correcto, ¿acaso no tendríamos mucho más valor como individuos (y como expecie) en la medida en que tuviéramos nuestras propias ideas?
Tal vez el groupthinking, del que ya les he hablado, esté eliminando la "infodiversidad".
miércoles, 28 de mayo de 2008
El camino de la identidad
Y es que, hemos cumplido 10 años, y eso, qué caray, te hace pensar. Infonova, el proyecto en el que hemos puesto nuestras ilusiones, el proyecto en el que hemos volcado toda nuestra capacidad de trabajo, el proyecto en el que hemos depositado nuestras mejores esperanzas, ha cumplido 10 años.
Un proyecto que, durante muchos años (tal vez demasiados), ha sido nuestro sol; el centro alrededor del cual giraba toda nuestra vida (no sólo la profesional), un sol que nos ha dado luz y color, un sol gracias al cual han florecido el conocimiento e incluso la sabiduría, pero un sol, alrededor del cual hemos orbitado en círculos concéntricos cada vez más pequeños, que nos ha ido atrayendo cada vez con más fuerza, y que ha absorbido gran parte de nuestra energía.
Reflexionaba una amiga mía (y socia de Infonova): "Una parte muy importante de lo que somos viene determinado por lo que nos ha ido pasando, por las elecciones que hemos ido haciendo, quizas por eso a veces nos cuesta mirar atrás o al menos mirar atrás con cierta objetividad y espíritu crítico, porque de alguna forma eso supone también mirarnos a nosotros, a lo que somos..."
Buff. ¡¡Menudo espejo!!. Hemos de ser indulgentes con la imagen que nos devuelve el espejo del tiempo, de las decisiones, porque sin duda encontramos muchos defectos (errores, malas decisiones) en esa imagen; pero si nos fijamos más, veremos que también aparecen virtudes (aciertos). Todos ellos, aciertos y errores configuran un camino hacia lo que somos, hacia nuestros actuales defectos y virtudes, hacia nuestra identidad. Y ¿saben qué?, me gusta lo que veo en el espejo. Me gusta lo que ha hecho la vida conmigo y con mis compañeros de viaje. Ha sido dura, sí, pero nos ha forjado una personalidad, una identidad de la que me siento orgulloso.
Pero permítanme que deje a esta amiga continuar con su reflexión: "Cuando tomé la decisión de crear Infonova, era consciente de que eso suponía que, de alguna forma, el trabajo iba a ser "mi vida" (o al menos una parte fundamental de ésta), que por el camino iba a renunciar a cosas y personas a las que no podría dedicarme, por que mi tiempo, mis intereses, mi cabeza y mi corazón iban a estar centrados en otra cosa".
No he encontrado palabras para expresar mejor lo que ha significado y significa Infonova para nosotros. El reto Infonova nos ha atrapado y nos ha retenido durante años, pero no ha sido contra nuestra voluntad. Hemos sido muy felices durante el tiempo en que nuestra vida ha girado únicamente alrededor de Infonova, y aunque hayamos tenido que buscar más soles (otros amigos, familia, otras actividades), el sol Infonova continuará siendo el que proporciona energía a nuestro deseo de conocimiento, a nuestra necesidad de enfrentar retos, de resolver problemas. El sol Infonova siempre brillará en nuestro cielo.
Para terminar, les invito a visitar nuestra web, en concreto el área que hemos creado para el 10 aniversario. En este área, aunque hemos sido, somos, y seremos incapaces de separar sentimientos y emociones de un análisis racional, pueden encontrar un visión más institucional de lo que han sido estos 10 años.
Veanlo en http://www.infonova.es/aniversario
miércoles, 7 de mayo de 2008
Groupthinking
Resulta que los físicos de teoría de cuerdas (no se preocupen, ni tengo capacidad ni interés en hablarles de esto ;), al menos según la opinión de algunos autores, actúan siguiendo las pautas que define el groupthinking. Esto es, básicamente excluyendo cualquier posibilidad de que estén equivocados y dificultando el avance de teorías alternativas. Están tan seguros de su superioridad "moral y ética", tan preocupados por mantener la unanimidad, por hacer frente a las teorías rivales, que no existe discusión interna y que las ideas de los líderes se adoptan inmediatamente para evitar que grupos ajenos a dicha teoría alcancen mayores cuotas de notoriedad y poder.
Estos físicos, cuando empezaron estaban interesados en llegar a conocer la verdad. Ahora sólo les interesa que la verdad sea la teoría de cuerdas. Claro, cuando alguien lleva casi 30 años avanzando en una dirección, reconocer que está equivocado puede ser muy duro.
Desde esta atalaya (bueno, atalayita) ya hemos defendido la individualidad, el eclecticismo, el espíritu crítico, la iconoclastia, la importancia de pensar por uno mismo y sobre todo la riqueza mental y moral que aporta pensar que podríamos estar equivocados. Ver que el fenómeno del pensamiento grupal no es producto de mi imaginación, ver que está tan bien caracterizado, me hace pensar que puedo estar acertado en mis ideas, aunque, también puede ser que esté equivocado, por eso intento escuchar y estar abierto a otras opiniones, y por eso les invito a hacerme partícipe de las suyas ;-).
Una cosa más: Para que reflexionen al respecto, les doy un enlace que contiene un resumen de lo que es groupthinking y de paso les adjunto mi propia reflexión sobre un fenómeno similar al que he bautizado como "PoliticsThinking"
GroupThinking: http://oregonstate.edu/instruct/theory/grpthink.html
PoliticsThinking:
- Se establece la estrategia o se acuerdan actuaciones en base a los intereses, si hace falta contradiciendo estrategias o actuaciones anteriores.
- Se reacondicionan las ideas y se adoptan o resaltan los criterios y valores que mejor se adaptan a la nueva estrategia.
- Se interiorizan esas nuevas ideas, se les da difusión y se las enfrenta con las ideas de los rivales, de manera que el grupo las asuma como propias, y se las convierte en las nuevas ideas fuerza.
- Se entra en una fase de defensa a ultranza de las nuevas ideas/valores (o sea, de la nueva estrategia). "No podemos echar marcha atrás".
- Los intereses cambian y se ha de hacer hueco a las excepciones.
- Poco a poco los intereses han ido cambiando, ya no son vinculantes. Esto unido a que la situación de desequilibrio es tan flagrante hace que poco a poco se vaya cambiando el discurso.
- Se adopta una nueva estrategia en base a los nuevos intereses.
¿Ha pensado inmediatamente en varios ejemplos que encajan en este comportamiento? ¿Ha atribuido usted esta manera de actuar sólo a uno de los grupos políticos? ¿no será que está usted "pensando en grupo"?
jueves, 17 de abril de 2008
Una nueva sociedad II
Todo esto hace que tienda a hacer de abogado del diablo y a que participe y discrepe de las posiciones de casi cualquiera, pero que, en general, sea capaz de ver algo de verdad en una exposición mesurada y bien argumentada (si no en el momento más acalorado del debate, sí al menos cuando medito el contenido del mismo).
Hablábamos en la entrada anterior de que quizás nuestro planeta esté en suspensión de pagos, y de que, por tanto, quizas debamos efectuar cambios drásticos a nuestro modelo de sociedad. Yo, siendo fiel a mi forma de ser, participaría; participaría y discreparía, como no, pero en cualquier caso entendería como muy positiva una iniciativa política que defendiera un nuevo modelo de sociedad.
Una sociedad más solidaria, más comprensiva, más indulgente, más tolerante. Una sociedad que impulsara modelos radicalmente más sostenibles, modos de vida más austeros, comportamientos más frugales, sociedades, en definitiva, en las que la convivencia y la armonía con el medio ambiente y con la naturaleza fueran un elemento clave.
Algunos me podrán decir que algunos partidos a la izquierda del PSOE están en esta onda y participan de estas ideas. Pero no, no me valen. Yo estoy hablando de un partido moderno y de una nueva sociedad, y no de una vuelta a la sociedad del S XIX con inserciones ecologistas. Mientras estos partidos integren en su lenguaje (y en sus políticas) clichés arcaicos de los tiempos de la lucha de clases, mientras piensen en términos de una bipolaridad que no existe ya realmente, no podrán abrirse de verdad a nuevos modelos de sociedad. Sus ideas, que como modelo de sociedad ya fracasaron en el siglo XX, simplemente no encajan en la sociedad del SXXI (y no, el PSOE tampoco vale, ya que tanto PSOE como PP no hacen apuestas rupturistas sino continuistas. Sus modelos de sociedad no son radicalmente distintos a los actuales).
En cualquier caso, si finalmente nuestro modelo capitalista-social-liberal no funciona, si nuestro "estado del bienestar" no aguanta, si nuestras tímidas medidas por la sostenibilidad fracasan, si, en definitiva, el sistema se derrumba porque nuestra madre tierra no da más de sí, me gustaría tener otros modelos de los que echar mano. Y esos modelos están por desarrollar.
Por mi parte, desde mi perspectiva de clase media, según mi visión centrista algo liberal y muy "social" del mundo, de momento seguiré confiando en que nuestro modelo no está agotado; que lo podemos hacer convivir con la naturaleza; que no pasa nada si sigo usando mi moto o incluso si cojo un avión para irme de viaje; que puedo comprarme ropa que no necesito pero que me queda bien; que con reciclar, no tirar basura al monte, ser austero en el consumo de agua y alguna medida más que no me moleste mucho ya es bastante; que con todo esto, en resumen, estoy contribuyendo con lo necesario para que el modelo sea sostenible.
El problema...es que no estoy seguro. ¿aguantará la tierra la presión a la que la estamos sometiendo? ¿modificaremos lo suficiente nuestros comportamientos agresivos con ella? No, no estoy seguro en absoluto. Mejor vamos pensando una alternativa.
Prohibido
Entiendo cómo hemos llegado a esta situación. No comparto la resignación con la que aceptamos vivir en una sociedad en cierto modo constreñida.
Entiendo que no quedan muchas alternativas a la imposición de normas cada vez más restrictivas para garantizar la convivencia en una sociedad "masiva". No comparto el uso indiscriminado, no comparto lo fácil que hacemos efectivo el término prohibido.
Entiendo que hay que sancionar al infractor. No comparto que cualquier cosa sea infracción, que desde que salimos de casa nos veamos obligados a vivir en una infracción continua. No comparto que se pueda elegir a quién, cuándo y porqué se sanciona.
Entiendo que a veces el único mensaje que llega es el drástico, el radical. No comparto que nos cuenten medias verdades y que nos traten como a niños.
Entiendo que en ocasiones las únicas medidas efectivas son las cohercitivas, las punitivas. No comparto el escaso uso que se hace de la fuerza de los argumentos, de impartir una buena explicación, de proporcionar (in)formación.
No me gusta el término prohibido. Me gusta más recomendado.
viernes, 11 de abril de 2008
Una nueva sociedad I. Tiempos de crisis
Dejenme que les muestre algunos indicios que apuntan en esta dirección:
- Hacemos un uso abusivo de los recursos naturales. Expoliamos y explotamos hasta el límite recursos que nos pertenecen tanto a nosotros como a generaciones futuras.
- Nosotros somos la "presión selectiva". Cambiamos bosques por monocultivos (a veces de cemento), costas vírgenes por hoteles y puertos deportivos, humedales y reservas de la biosfera por ... (no, me niego a hablar de campos de golf, está demasiado politizado), ...alterando todo tipo de ecosistemas y poniendo contra las cuerdas a miles de especies animales y vegetales, de manera que algunos ya consideran que estamos asistiendo a la ¿sexta? gran extinción.
- Basuras, desperdicios, residuos y todo tipo de contaminación en general anega nuestras tierras... y satura nuestros mares.
- La historia nos demuestra que la especie humana siente una avidez desmedida por atesorar más posesiones mostrando una incontinencia atávica por la acumulación de riqueza y poder.
El probable cambio climático, la reducción drástica de la biodiversidad, el índice de natalidad descontrolado, el desarrollo (inevitable y deseable, pero aterrador desde el punto de vista de los efectos sobre el planeta) de los países del tercer mundo, las evidencias en esta dirección son muchas y de muy diversa índole.
Me atrevería a decir que nos hemos convertido, como especie, en una especie de plaga para el planeta y ya sabemos qué se suele hacer con las plagas. Pero lo malo no son sólo los efectos de nuestras acciones, sino que éstas parecen provenir de alguna tendencia congénita, de algún gen maligno que nos hace comportarnos tal que así:
- Dejamos morir de hambre a nuestros propios semejantes cuando no somos aún más proactivos en la innoble tarea de acabar con vidas humanas.
- Somos insolidarios y egoistas, nos preocupa únicamente nuestro propio bienestar y aludimos a todo tipo de razones de justicia social siempre que la justicia que defendamos sea la nuestra.
- Hacemos prevalecer nuestros intereses particulares por encima de los generales y ni siquiera las más nobles almas, cuando actúan como colectivo, desarrollan sus ideas por encima de sus intereses. Ideales e intereses: En cuanto ambos conceptos entran en conflicto, priman los segundos.
- En general destruimos todo aquello que nos hace bien y no parecemos venir de serie con ningún tipo de conciencia colectiva que nos prevenga contra la autodestrucción.
Con este panorama, no sería de extrañar que nuestra querida y traicionada Gaia (aunque creo recordar que era más correcto llamarla Gea) tomara medidas contra aquellos que la están saqueando, contra la plaga que la está asolando.
De momento, hay indicios de que pueda haber dicho basta, de que haya empezado a tomar medidas contra esa molesta, intolerante y destructiva especie que es el hombre. Aunque quizás aún estemos a tiempo de convencerla de que podemos cambiar... si es que realmente podemos.
jueves, 10 de abril de 2008
Radical
La radicalidad radica tanto en mantener una postura radical como en defender radicalmente una postura... pero conviene indicar el tipo de radicalidad del que estamos hablando.
Una postura radical se puede defender razonablemente, y del mismo modo, una postura razonable se puede defender radicalmente.
De las dos, la peor es la segunda. Cualquier cosa pasa a ser razonable, si lo que se esgrimen son argumentos y la fuerza que se utiliza es la de la razón. Por contra si se esgrimen insultos o descalificaciones, o en el peor caso, si la fuerza que se utiliza es la de las armas, hasta el planteamiento más moderado se convierte en radical.
No podemos dejar que la emotividad nos llene de razón. El corazón sí tiene razones que la razón no entiende, pero cuando discutimos (en serio) de fútbol, de religión o de política, no hay que dejar que el corazón nuble a la razón.... Hay que ser radical en la aplicación de este principio (y ya hablaré de -mis- contradicciones en otra entrada ;-).
viernes, 4 de abril de 2008
¿Qué si no? Cambio climático
Acaso no se podría alcanzar un consenso en que es posible (incluso quizás probable) que estemos inmersos en un cambio climático (en realidad siempre hemos estado inmersos en un cambio climático, pero entendamos por cambio un “cambio rápido” –más rápido que en los últimos, pongamos, 2000 años) y que es posible (quizás incluso probable) que la mano del hombre tenga algo que ver con dicho cambio.
Teniendo en cuenta la trascendencia de un hecho tal, con independencia de que el cambio tenga una mayor o menor probabilidad de ocurrir o de que los indicios (o pruebas), sean más o menos refutables, el impacto sería de tal magnitud que la humanidad no puede permanecer impasible ante semejante posibilidad.
Negar la posibilidad de que estemos alterando el clima del planeta se me antoja absurdo, pero anunciarlo como inminente tampoco me parece mucha mejor opción. Al Gore, con su mensaje de desastre inminente, y lo que es peor, irrefutable (quizás como reacción a la radicalidad de los que niegan el cambio climático) ha creado una corriente de opinión concienciada y quizás incluso dispuesta, y eso es muy bueno. Pero, ¿qué ocurrirá si entramos en un periodo de lluvias durante los próximos 4 años? ¿acaso la teoría del “no pasa nada” no ganará adeptos? ¿no puede ser que nos volvamos más insensibles a la acción del hombre sobre el planeta?
Seamos un poco más modestos, tratemos a la sociedad de manera adulta, expliquemos lo que sabemos (con certeza) y lo que creemos saber, hagamos pública nuestra ignorancia en muchos campos, y aterrémonos ante la posibilidad cierta de que estemos alterando significativamente el clima de nuestro planeta. Creo que no somos conscientes de las consecuencias. Como siempre nos hemos preocupado más en discutir si son galgos o son podencos.
El término medio
La supuesta derecha extrema o la para algunos izquierda radical, en mi opinión, comparten espacio político en los aledaños del centro y han de hacerse sitio a codazos llevando al extremo las razones de sus oponentes (eso si hay suerte de que las escuchen).
No es que no haya diferencias, que las hay –y así debe ser-, pero sí ocurre que las posiciones se enconan en gran medida debido a los intereses e incluso a las emociones, no permitiendo un examen racional y desafecto del problema. Si el debate se establece en términos de todo o nada no hay posibilidad alguna de consenso. Haríamos bien en hacer que la búsqueda del término medio (y para cada uno el medio puede estar en un sitio) conduzca el debate.
En próximas entradas iré dando algunos ejemplos en los que considero que un examen racional nos haría ver que el consenso podría no estar tan lejano como algunos nos quieren hacer ver. A ver si os convenzo...
martes, 1 de abril de 2008
La primera entrada
Lo primero que pienso es que me da un poco de vergüenza. Lo segundo es que lo necesito. Lo tercero es que es para mí.
No me da vergüenza compartir mis ideas, sino pensar que quizás a alguien le puedan interesar.
Pecado de soberbia. ¿Necesidad de reconocimiento? ¿Arrogancia? ¿Por qué alguien va a querer leerlo?
En algún sitio he leído que el orgullo, la soberbia, la búsqueda de la gloria, en definitiva, es el pecado de las almas nobles, pero yo no estoy seguro. Para variar. Ni de que eso sea así, ni de tener un alma noble. Pero sigo adelante.
Lo necesito. Lo necesito porque necesito contar y contarme lo que pienso del mundo. Necesito expresar mi punto de vista ecléctico, iconoclasta, escéptico, atónito.
Lo hago por y para mí. Lo necesito yo. Quiero pensar eso para evitar sentirme ridiculamente arrogante. No lo hago por la gente que me pueda leer, sino para quitarme de encima el polvo que políticos, gobernantes, medios de comunicación y sociedad en general echan sobre mi antigua visión optimista e idealista -ingenua dirían algunos-del mundo y de los humanos.
Entonces, no lo hago por influir, ¿no? No es mi objetivo influir, pero no lo puedo evitar. Como observador, hace casi un siglo un tal Heisenberg nos lo hizo ver, ya ejerzo influencia sobre lo observado. Al escribir el blog se me podría plantear un problema de conciencia, puesto que incremento mi influencia sobre el experimento del mundo. ¿Poco? ¿Nada? No hay de qué preocuparse, yo soy parte del mundo, yo soy parte de lo observado, yo también pertenezco al experimento.
En fin, que un nuevo observador anónimo y atónito ha decidido dejar sus crónicas para la posteridad. Veremos hasta cuándo dura mi empeño...