Analicemos el ¿supuesto? cambio climático.
Acaso no se podría alcanzar un consenso en que es posible (incluso quizás probable) que estemos inmersos en un cambio climático (en realidad siempre hemos estado inmersos en un cambio climático, pero entendamos por cambio un “cambio rápido” –más rápido que en los últimos, pongamos, 2000 años) y que es posible (quizás incluso probable) que la mano del hombre tenga algo que ver con dicho cambio.
Teniendo en cuenta la trascendencia de un hecho tal, con independencia de que el cambio tenga una mayor o menor probabilidad de ocurrir o de que los indicios (o pruebas), sean más o menos refutables, el impacto sería de tal magnitud que la humanidad no puede permanecer impasible ante semejante posibilidad.
Negar la posibilidad de que estemos alterando el clima del planeta se me antoja absurdo, pero anunciarlo como inminente tampoco me parece mucha mejor opción. Al Gore, con su mensaje de desastre inminente, y lo que es peor, irrefutable (quizás como reacción a la radicalidad de los que niegan el cambio climático) ha creado una corriente de opinión concienciada y quizás incluso dispuesta, y eso es muy bueno. Pero, ¿qué ocurrirá si entramos en un periodo de lluvias durante los próximos 4 años? ¿acaso la teoría del “no pasa nada” no ganará adeptos? ¿no puede ser que nos volvamos más insensibles a la acción del hombre sobre el planeta?
Seamos un poco más modestos, tratemos a la sociedad de manera adulta, expliquemos lo que sabemos (con certeza) y lo que creemos saber, hagamos pública nuestra ignorancia en muchos campos, y aterrémonos ante la posibilidad cierta de que estemos alterando significativamente el clima de nuestro planeta. Creo que no somos conscientes de las consecuencias. Como siempre nos hemos preocupado más en discutir si son galgos o son podencos.
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