miércoles, 8 de abril de 2009

Cemento y agua

Ya he hablado en este blog sobre el modo en que las posturas se enconan y las diferencias (muchas veces pequeñas) y los prejuicios (sobre la "otra parte" y sobre el tema a tratar), pesan mucho más que los puntos de acuerdo (casi siempre, si se piensa friamente, mayoritarios). Claro, se ha de tener en cuenta que además de los prejuicios y los intereses, en estas cuestiones afectan otras fuerzas: Las políticas.

A los políticos les interesa que existan estos desencuentros, pero a los ciudadanos y a la sociedad..... uhmm... no estoy muy seguro. Para Marx la lucha entre opuestos hace avanzar el mundo, pero, si esto es así, a mí no me gusta cómo se plantea la discusión.

En cualquier caso, sea como sea, en esta entrada voy a aplicar mi teoría del consenso básico a la política hídrica. Sé que esto puede ser más complicado, porque parto de la base de que las personas somos básicamente egoístas y que nuestro lado emocional (influido por nuestras situación en el mundo y por nuestras experiencias pasadas) trasciende nuestro lado racional y bloquea el consenso. Aún así, voy a intentarlo.

Mis premisas son que los recursos han de ser compartidos y que el ecosistema original ha de ser respetado y en la medida de lo posible, preservado.

Aceptando esas dos ¿simples? premisas, mi modesto razonamiento llega a las siguientes conclusiones:

1) La conexión de las cuencas, los "canales" son básicamente positivos porque no afectan al ecosistema original significativamente y permiten compartir si hay necesidad.

2) Los transvases, los traspasos de un determinado caudal de una cuenca a otra, han de ser estudiados en cada caso en concreto e implican hacer un estudio tanto de las necesidades en destino como de las condiciones en origen (caudal ecológico, planes de desarrollo local, etc); y por supuesto, sobre el impacto de la ejecución del propio proyecto.

Claro, muy en relación con esto nos encontramos con el asunto inmobiliario, los intereses de unos pocos y los prejuicios de todos.

Por mi parte pienso que si los europeos quieren jugar al golf a media tarde cuando vuelven de tomar el sol en nuestras playas, es interesante que busquemos la manera de hacerlo, pero sólo si no impactamos significativamente en el medio ambiente.

Seguro que ya hay muchas zonas saturadas urbanísticamente, y desde luego todos conocemos parajes que deben preservarse inalterados, pero en otros muchos casos, quizás un proyecto urbanístico pueda encajar en el medio natural. Pero claro, si construimos sin considerar la disponibilidad de los recursos necesarios (agua, luz, escuelas, jardines, accesos, espacios deportivos,…), luego nos encontramos con la desagradable sorpresa de que la única manera de conseguirlos es exprimir más el medio ambiente.

¿Pero eso quiere decir que si los recursos no están allí no debemos llevar a cabo el proyecto? Y en el caso concreto del agua, ¿Quiere decir que no se puede traer el agua de una cuenca con excedentes? En mi opinión, siempre que consideremos el proyecto en su versión "extendida" (es decir, considerando no sólo el proyecto en sí mismo sino también los proyectos necesarios para hacer llegar allí los recursos necesarios) y que una parte de la riqueza que genere el proyecto (pongamos que consiste en contruir un campo de golf) repercuta en las poblaciones afectadas (por ejemplo en la cuenca cedente que podría cobrar el agua a precio de oro), el proyecto debe ponerse en consideración.

Y si nos ponemos a pensar en lugar de a pelearnos, quizás se pueda utilizar algún componente sintético en lugar de césped y nos ahorramos la tan codiciada agua (seguro que los amantes del golf dejan de leer en este punto, pero yo no veo porqué no, para mí el cesped artificial aplicado al fútbol ha sido un gran invento -sobre todo comparado con los patatales en los que jugábamos cuando jóvenes).

En definitiva, hay que conectar cuencas, hay que instalar estaciones desalinizadoras, hay que estudiar cada transvase y sobre todo, sobre todo, hay que ahorrar recursos. También hídricos. Resulta muy dudoso que el planeta pueda soportar nuestro desenfrenado ritmo de vida.

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