sábado, 26 de julio de 2008

Simple o complejo

No sé dónde he leído que el cerebro humano se complace descubriendo patrones ocultos. Nuestro cortex, la parte más moderna de nuestro cerebro, parece disfrutar reconociendo esos patrones, hallando orden en el aparente caos: Matemáticas, música, pintura, etc parecen ser ejemplos de este fenómeno.

Pero en el caso de la música, aunque los oídos (cerebros) más instruidos parecen gozar con composiciones muy elaboradas (la música del genio de Salzburgo o quizás el free jazz o las jam sessions podrían ser ejemplos de ello), hay algo más. Se me ocurre que, en la música, hay algo muy antiguo, algo primitivo, atávico, precultural que hace que los patrones simples y repetitivos, los ritmos sincopados nos atraigan, nos atrapen ...y del mismo modo que descubrir el orden en el caos, también nos hagan gozar.

De algún modo, estos ritmos simples parecen acceder directamente a nuestro yo primitivo. Mientras los patrones complejos excitan nuestro cortex, los patrones simples hacen vibrar nuestro cerebro reptiliano y nos hacen entrar en trance.

No creo que los unos sean "superiores" a los otros. Si bien es cierto que los primeros tienen más que ver con nuestro yo más evolucionado, la capacidad de entrar en contacto con nuestro yo primitivo (la de los oyentes de llegar y la de los compositores o intérpretes de hacer llegar) no debe ser despreciada.

Aunque lo primero tenga que ver con la inteligencia racional, lo segundo tiene más que ver con la emocional. La capacidad de entrar en contacto con los sentimientos y las emociones es tanto o más importante para vivir la vida que la capacidad de razonamiento o abstracción. En la medida en que seamos capaces de emplear nuestro cortex sin abandonar nuestro hipotálamo, en la medida en que seamos capaces de disfrutar de Mozart, a la vez que gozamos de los ritmos africanos más antiguos (o del rock & roll), en la medida en que seamos capaces de tener un yo racional sin olvidar nuestro yo emocional, nuestra vida como personas y como especie será más larga y gratificante.