martes, 23 de septiembre de 2008

Crisis liberal II

Pero, ¿cómo nos vamos a entender? Suponiendo que nos escuchamos uno a otros (sí, sí, ya sé que eso es mucho suponer). Y suponiendo que además de escucharnos, somos capaces de interpretar una frase en el sentido en que ésta ha sido manifestada (y no en el sentido en el que prejuzgamos las intenciones de su autor)... Cómo vamos a entendernos, decía, si ni siquiera compartimos el significado de las palabras...

Yo creía que era relativamente liberal. Lo creía, porque me siento bastante identificado con la definición que da la RAE del liberalismo (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=liberalismo). Lo creía porque me gustan los estados enjutos, magros, en forma. Lo pensaba porque, salvo excepciones, no creo en la empresa pública (es muy difícil, estar en forma, ser competitivo, sin tener que competir). Lo pensaba porque, básicamente, creo en el equilibrio desequilibrado (o en el desequilibrio equilibrado) de la oferta y la demanda. Lo pensaba, porque, aunque creo en un estado regulador, no creo en un estado intervencionista. ¿Soy liberal? Parece que sí, ¿no? Pues depende.

Al parecer, mi opinión de que el estado debe regular la actividad empresarial va contra la opinión de algunos sobre qué es ser liberal. Pero, ¿cuál es la alternativa? Del mismo modo que el comunismo fracasó como experimento, el liberalismo radical, entendido como "dejar a las empresa que jueguen su juego como quieran" me parece que va contra el bienestar de la sociedad (e incluso de la propia empresa).

No sé, como en las entradas de "El término medio", considero que esto debería ser fácil de compartir; y aunque sé que conforme tratemos de profundizar en qué reglas ha de marcar el estado, surgirán las discrepancias, creo que las diferencias están sobre todo en dónde nos queremos colocar a priori o con qué posición sentimos más "simpatías". En resumen, que primero fijamos nuestra posición y luego ajustamos nuestras ideas.

No soy ningún experto, pero muchos de los postulados de Keynes son hoy compartidos por gente que se considera liberal, y por supuesto, muchas de las ideas del capitalismo son hoy compartidas por los que se dicen socialistas (entiendo, quizás equivocadamente, que el conservadurismo no es una doctrina económica y que ahí podemos encontrar tanto intervencionistas como liberales. De ahí que no los incluya en esta reflexión).

Como resumen de mi opinión, pienso que las empresas no operan sino en el contexto de una sociedad humana que es la que marca las reglas del juego, la que impone unas restricciones; la que en base a unas creencias, unos valores, una historia, una cultura, dice cómo se juega el juego empresarial. En mi opinión, las empresas han de jugar el juego que la sociedad quiera que jueguen, pero el estado les ha de dejar jugar ese juego con libertad.

De esta opinión se deriva una consecuencia que considero cada vez más importante de atender, y es la necesidad de un gobierno mundial que imponga restricciones al modo en que operan las grandes multinacionales, que escapan a la regulación local apoyando sus operaciones en la deslocalización y en la desregulación local ... y global.

Los ejemplos del problema los podemos encontrar con facilidad en cuestiones sociales o medioambientales (para no extenderme, no entraré en ellos, pero creo que son de sobra conocidos). Todas estas cuestiones derivan, si nos centramos en la vertiente puramente económica, en una desvirtuación del juego del mercado, en el que las reglas son unas para los más y otras para las multinacionales.

Ahora bien, tampoco creo que una empresa pueda ser competitiva teniendo que atender tres cuentas de resultados como propugna la Responsabilidad Social Corporativa. La empresa debe tener una única cuenta de resultados: La económica; ahora bien, debe operar teniendo en consideración unas restricciones en materia social y medioambiental fijadas por la sociedad y sus representantes en el gobierno, y que no puede obviar (Más información sobre mi opinión en el punto 1 de la reflexión final de este artículo: http://www.infonova.es/boletin/200602noticia1.htm).

Pero, como suelo hacer, me he ido del tema. La actual crisis, ¿es una crisis del liberalismo o del intervencionismo?. En mi opinión, da igual cómo la clasifiquemos. Para mí, han fallado los mecanismos del estado. Las restricciones en las que operaban las empresas eran deficientes o escasas (¿o quizás excesivas?); los ajustes realizados por los estados (tipos de interés, impuestos, incentivos a la inversión, al ahorro o al consumo), desacertados; las medidas para detectar el fraude o evitar las prácticas "tóxicas", insuficientes. Utilizando una metáfora futbolística, me inclino a pensar que las reglas dictadas por la UEFA, que en otras ocasiones nos han llevado al cerocerismo, unido a la permisividad del árbitro, nos han llevado al juego violento... sobre todo en los partidos que se han jugado bajo las reglas de otras federaciones.

Pero volviendo al principio: ¿Alguien me puede explicar qué es ser liberal? Y ahora que lo pienso, si es difícil entender qué es un liberal hoy en día ¿Qué es ser socialista? ¿Tendrían nuestros padres (por no decir nuestros abuelos) la misma idea de lo que es ser socialista?
Estoy seguro de que, sin el papel unificador del groupthinking, sin un lider que imparta e imponga su doctrina, no habría dos liberales (ni dos socialistas) que, puestos a reflexionar por separado, dieran la misma respuesta a lo que es ser liberal o socialista... ¡¡Qué bueno sería eso!!.

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