Con motivo de la tan cacareada crisis (la verdad, estoy de los gallos radiofónicos hasta la cresta), se están poniendo en cuestión los modelos económicos imperantes... y ¡qué cacacaray!, me parece muy bien.
Pero ¿por qué esperar a estar en crisis para poner en crisis los modelos que seguimos? Estos modelos económicos que rigen el comportamiento del mercado, han de ser vigilados y corregidos si ha lugar.
Pero, en mi opinión, no es ahora cuando nos debemos de plantear nuevos modelos. Llevamos varios años hablando de la burbuja inmobiliaria. Y ¿qué han hecho los distintos gobiernos que han ido pasando por Moncloa? Nada. Na-da.
En el mejor caso, lanzar tímidos mensajes de aviso por un lado, mientras por el otro seguían concediendo licencias de obras e iban engrosando las arcas del estado. En el peor, actuar en connivencia con empresarios sin escrúpulos e ir engrosando las arcas, no del estado, sino las propias.
Por su parte, los empresarios (grandes y pequeños), como es lógico, han orientado su actividad a aquello que le resultaba más lucrativo.
Desde mi punto de vista, sólo hay un modo de entender una empresa y es como una máquina de hacer dinero. ¿Dónde había dinero? En la construcción. ¿Que ha de hacer la empresa? Construir.
Pero ahí es donde, desde mi punto de vista, puede/debe entrar el estado. El estado es quien fija las reglas de juego; y el estado es quien premia y castiga. Premia a los que van más allá del cumplimiento de la legislación (por ejemplo en materia social o medioambiental) y castiga a los que no respetan la normativa. Si la teoría inflacionaria (la de la inflación artificial de los precios de la vivienda, no "la otra") tenía visos de ser cierta, y si, siendo cierta, podía sumirnos en la crisis que estamos viviendo y que no sabemos en qué devendrá, ¿Por qué el gobierno no intervino?
Las empresas están en la obligación, para competir, de, respetando la legislación, tratar de obtener el máximo beneficio, y no les va a preocupar que eso lleve a una situación de desequilibrio y a tensiones en el mercado. El legislador está obligado a establecer un marco regulador que obligue a las empresas a seguir caminos que no pongan en peligro la estabilidad social. Y por supuesto, si alguien incumple ese marco, o peor, si es un chorizo o un corrupto, a sancionarlo con severidad.
Y claro, yo me despierto esta mañana con que el señor Almunia, a la sazón Comisario Europeo de asuntos económicos y monetarios, nos dice que la culpa de la crisis la tiene la avaricia, y continúa diciendo que "los malos de esta película son los que inventaron ciertos productos financieros que han resultado ser tóxicos"... y no lo entiendo. Pero señores, pues NO LES DEJEN. Promulguen leyes que impidan ciertos productos, determinadas actuaciones, algunas prácticas. En mi opinión la obligación del gobernante, no es sólo luchar contra el fraude, sino también contra ciertas prácticas que pueden envenenar el mercado.
Pero mis sorpresas esta mañana no han acabado ahí: El presidente de la CEOE, en una especie de "Mundo al revés" le pide al estado "más intervención" (¡¡El presidente de la CEOE!!). Mientras que, al tiempo, de fondo se escucha un coro de extras haciendo armonías con la ya consabida fórmula de "Hay que bajar los impuestos de las empresas".
A ver: Vale que todos pueden cambiar de opinión, vale que sólo piden una intervención "puntual", vale que, aunque es mucho morro llamar a tus padres sólo cuando necesitas que te saquen de algún apuro, al fin y al cabo son tus padres y también están para eso; pero la verdad, siento que me he despertado en el país al otro lado del espejo.
Y de fondo el coro aprovechando para pregonar su cancioncilla ##"Bajar impuestos"$"Bajar impuestos" ##... Y yo me pregunto, ¿Acaso la bajada de impuestos hubiera salvado a Martinsa-Fadesa? Si no hay beneficios no hay impuestos, ¿no?
Creo que yo soy un empresario (a veces, comparándome con otros que se llaman empresarios, no estoy seguro) y la verdad, cuantos más impuestos tenga que pagar mi empresa, mejor. Entiéndanme, ni estoy tonto ni les estoy contando milongas, ya intentaré que Infonova, dentro de la legalidad, pague los menos impuestos posibles, pero esto es como cumplir años, que la alternativa es mucho peor. Ahora bien, una cosa es cumplir años y otra parecer mayor; y así es como yo lo veo, la alternativa a pagar impuestos es tener pérdidas, pero por supuesto ya intentaré yo pagar los menos posibles.
En realidad, aunque algunos lo hayan pensado, no estoy haciendo demagogia, sé que es más complicado que todo eso. Obviamente, si los beneficios de las empresas están menos gravados, atraerán más capital y las empresas tendrán una mejor financiación. Pero, para la mayor parte de las empresas españolas, que son pymes (sobre todo S.L's), eso no es "tan así".
En la raíz del porqué no es "tan así" está el hecho de que la realidad de la gran empresa es muy diferente a la realidad de la pyme, aunque desgraciadamente la "sociedad civil" (estudiantes, funcionarios, algunos empleados de grandes empresas, trabajadores privilegiados -futbolistas, artistas, actores, algunos médicos,...-, remanentes de la lucha de clases, ...), ajena a las batallas que las empresas libramos día a día por nuestra supervivencia, no hace distingos, asumiendo que los problemas y los beneficios de las grandes empresas (que son los que llegan a los medios de comunicación) son los mismos que los de las pymes... y no, yo les aseguro que no.
En mi opinión, lo que ahora puede hacer el gobierno es generar confianza con medidas razonables y de calado (nada de medidas estéticas o de cara a la galería) y tratar de que los problemas que podemos tener las pymes en este momento para acceder a la financiación sean los mínimos.
Pero ya es tiempo de que retome mi pregunta inicial ¿Por qué no se ha intervenido antes? (cuando se podía prevenir, cuando era más barato, cuando servía de algo...). ¿En mi opinión? Porque actuando cuando el problema no ha aflorado a la superficie no se ganan elecciones. Pero a lo mejor me he vuelto muy cínico (en el sentido de estar de vuelta de todo, ¿eh?)