La verdad es que si Montesquieu levantara la cabeza no terminaría de reconocer su herencia. Las desigualdades son flagrantes, la fraternidad brilla por su ausencia, y la libertad... ¡¡ay la libertad!!.
Aunque en muchas cosas hemos ido evidentemente a mejor, yo por mi parte no puedo evitar añorar aquella sensación de libertad que experimenté cuando niño. No voy a poner ejemplos ni de lo uno, ni de lo otro. Ejemplos de sobra circulan por la red sobre nuestra asilvestrada infancia y sobre las inconsciencias que, sin duda, cometíamos. Pero, ¡¡qué sensación de libertad!!
Es verdad, el mundo ha cambiado. En lugar de niños jugando a fútbol y de niñas jugando a la goma, las calles han sido tomadas por los coches. El mundo real ha sido reemplazado por uno virtual. Apenas hay actividades al aire libre. Acaso ni siquiera el aire sea libre.
No, no es nostalgia lo que siento, es una sensación de pérdida, de que las reglas, de algún modo, constriñen la libertad... y, como creo que decía Freud, provocan neurosis en la sociedad.
Entiendo que la mayor parte de las reglas son necesarias para facilitar la convivencia de la marea humana (sin duda, todas aquellas que protegen las libertades de los demás); pero entiendo también que muchas de ellas son fruto del miedo o de la conveniencia política. Ir sin casco, no llevar el cinturón, bañarse con bandera roja, ¿por qué no prohibimos subir al everest o hacer escalada libre? Es mucho más arriesgado. O mejor, ¿Por qué no sancionamos la obesidad? "Señor, señor, disculpe, pero el radar móvil del semáforo me indica que se ha saltado usted la limitación de 80 cm en cuanto a perímetro abdominal. La ley 17 de 2020 me faculta para realizarle un test de IMC. A ver, sople aquí........ Uhmm, me temo que voy a tener que sancionarle. Realmente es usted un inconsciente, su Indice de Masa Corporal está por encima de 25. Sufre serio peligro de sufrir un accidente coronario, diabetes y otras enfermedades metabólicas. Puff, madre mía, y su tensión está por las nubes. Me temo que voy a tener que retirarle su carné de hidratos de carbono por 3 meses. Ah, y le quito 4 puntos de su carné de lípidos". ¡¡Venga ya!!
Puede que el señor obeso se esté matando, pero, desde mi punto de vista, si es mayor de edad y está en su sano juicio, está en su derecho .
No llevar el cinturón o casco (a más de 20) es una inconsciencia, pero el estrés también mata y nadie te sanciona si estás estresado (de momento. Cualquier día el afán recaudatorio de la administración nos llevará a eso). Y esto me hace volver al principio. ¿no puede ser que tanta norma, que tanta regla para proteger nuestra integridad física, atente contra nuestra integridad y salud mental? ¿No puede ser que debamos experimentar de vez en cuando esa sensación de libertad a la que me refería antes? ¿No puede ser que necesitemos en algún momento el viento en la cara? ¿que sintamos la necesidad de subir la montaña aunque sea peligroso? ¿No puede ser que haya que hacer frente a los miedos? ¿No puede ser que haya que desafiar la muerte para sentirse vivo?.
Quizá este mundo de prohibiciones haga caer la noche sobre nuestra sociedad. Una noche oscura. Una noche sin vida de verdad. La noche de los muertos vivientes.