Soy vago. Es otro de mis rasgos. No vago, vago, pero sí lo suficientemente vago como para molestarme en cambiar algunos detalles. Como el título del blog. Quizás ahora (quizás siempre) debería llamarse el espectador atónito o el escéptico fugaz. Desde luego no cronista. Yo no sé contar lo que pasa. Ni siquiera sé interpretarlo. Estoy seguro porque si mis interpretaciones fueran buenas, el mundo estaría loco, la sociedad perdida y mis conciudadanos ciegos.
miércoles, 20 de enero de 2010
Así como somos
Eres de corazón. Eres de corazón y de sol; y de luz y de cielo, y de azul; no, de blanco; de blanco y de mar. Así te imagino.
Yo soy de cerebro y de luna; de sombras e infierno. Soy de naranja y de viento de tierra y de invierno. Así soy.
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