Soy vago. Es uno de mis rasgos característicos. No vago, vago, pero sí lo suficientemente vago como para molestarme en cambiar algunos detalles. Como el título del blog. No es bueno. Yo no soy cronista. Yo no sé contar lo que pasa. Ni siquiera sé interpretarlo. Estoy seguro porque si mis interpretaciones fueran buenas, el mundo estaría loco, la sociedad perdida y mis conciudadanos ciegos.