Hoy es un día especial: Tras 15 años, 6 meses y 28 días, Infonova cesa en su actividad.
Podría deciros que nos han vencido los elementos. Que nos ha doblegado la crisis. Que no se pueden sacar peces de un mar muerto.
Podría hablaros de nuestros esfuerzos; de la profesionalidad que siempre ha regido nuestras actuaciones; de nuestra ilusión mantenida a lo largo de los años… y de que finalmente, pese a poner nuestro mejor empeño en salir adelante, y como tantos otros, hemos sucumbido a la adversidad.
Sería fácil creerlo. Sería fácil contarlo. Es un discurso que encaja con los tiempos… pero no con mi propio análisis. Así que me dejaré de cuentos.
Hoy es un día especial: Tras 15 años, 6 meses y 28 días, un nuevo panorama profesional se abre ante mí.
Podría dedicar estas líneas a dar las gracias a Infonova y a mis compañeros. Hablaros sobre todo lo que he aprendido y lo gratificante que ha sido la experiencia.
Podría deciros que éste es un paso adelante en mi carrera. Contaros que voy a formar parte de un proyecto nuevo e ilusionante, y hablaros del éxito que supone haber despertado el interés de una empresa que apunta a lo más alto.
Y sería justo y cierto contarlo así. Y lo haré. Pero no hoy. Porque hoy, mi corazón y mi alma se quieren expresar de otro modo.
Hoy es día de reflexión y antes de cerrar la puerta quiero mirar adentro y fotografiar todo lo que voy a dejar atrás.
Hoy es un día especial y antes de pasar página, me quiero despedir. No de vosotros. No de clientes y colaboradores, con los que espero seguir compartiendo proyectos y experiencias, y de los que espero seguir aprendiendo.
No de compañeros y amigos, con los que seguro que sigo compartiendo mesa, cine, pistas negras y algunas risas.
Hoy quiero despedirme de la propia Infonova. Que me ha enseñado a apreciar la épica de ser empresario y a darme cuenta de que ésta no está exenta de un sacrificio personal generalmente poco apreciado por la sociedad.
Infonova…
Que me retaba cada día para sacar lo mejor de mí mismo.
Infonova...
Que ha soportado mi ingenuidad.
Que ha sufrido mis equivocaciones.
Que me ha juzgado con severidad.
Que no me ha dejado dormir muchas noches.
Infonova. ..
Que me ha ayudado como nada ni nadie a conocerme a mí mismo. Que me ha dado perspectiva y me ha aportado una visión más completa del mundo.
Infonova…
Que me ha hecho enfrentarme a mis demonios... y me ha ayudado a vencerlos (o al menos a empatar con ellos).
Infonova…
Que ha sido el desafío más apasionante que he tenido que enfrentar. Que me ha guiado para que ahora sea una persona más madura. Más completa. Con menos miedo.
Es un día de despedidas y no puedo evitar tener un recuerdo para una amiga. Una compañera que se fue para siempre. Que nos fue arrebatada por el cáncer. Una amiga con la que tuve la oportunidad de trabajar durante 10 años y a la que tuve la suerte de querer. Un beso para ella allá donde esté. Un abrazo a su marido. Mi amigo.
Hoy he decidido echar una penúltima mirada atrás. Porque mirar atrás te permite hacer balance, aprender de los errores, comprender el mundo, entenderte a ti mismo. Porque mirar sólo adelante es de ingratos, de negligentes, de necios.
Hoy era mi día de mirar atrás. De echar una mirada través del túnel del tiempo. Un túnel tan largo como 15 años. Un túnel que nos permite mirar allá donde el tiempo y el olvido desfigura cada recuerdo. Donde la personalidad de hoy moldea lo que creemos que fuimos ayer.
Pero mirar sólo atrás es vivir encadenado por los recuerdos. Es vivir en un tiempo que no existe. Vivir en el pasado es, de hecho, no vivir. Hoy he mirado atrás, como me gusta hacerlo. Con mirada crítica sí, pero sin remordimientos. Sin mortificarme.
Aunque me siento muy orgulloso de lo que he conseguido en estos 15 años, se me ocurre que, si no han sido más, quizás sea porque ya tocaba abrir un nuevo capítulo... A veces es necesario que te empujen un poquito para salir de una cierta atonía. Para renovar ilusiones. Para abrirse a nuevas posibilidades. Para renacer. Desde ya miro hacia adelante. Un nuevo futuro se abre ante mí. No pienso desaprovecharlo.
Infonova se integra en Nunsys y yo me integro también en una nueva familia, en una nueva tribu. Me voy a Nunsys y me llevo allí todo lo que he aprendido aquí. No soy de medias tintas, no sé hacer las cosas a medias. Me voy a Nunsys y me llevo toda la ilusión que había puesto en Infonova multiplicada por 15. Me voy a Nunsys y me llevo a mi equipo al que tanto quiero y admiro y al que le debo una segunda oportunidad. Una nueva oportunidad de triunfar, de disfrutar con este trabajo que tanto nos gusta, y de mantenerlos ilusionados con lo que hacen. Me voy a Nunsys y me llevo todo lo aprendido y las ganas de aprender. Me voy a Nunsys y me voy a ser mejor. Me voy a Nunsys y me voy a ayudarlos a ser mejores. Aprender y enseñar. Mejorar y hacer mejorar. Existe un reto más bonito?
Jose R. Vilar Mir
ex Socio-director
Infonova Consultores
Soy vago. Es uno de mis rasgos característicos. No vago, vago, pero sí lo suficientemente vago como para molestarme en cambiar algunos detalles. Como el título del blog. No es bueno. Yo no soy cronista. Yo no sé contar lo que pasa. Ni siquiera sé interpretarlo. Estoy seguro porque si mis interpretaciones fueran buenas, el mundo estaría loco, la sociedad perdida y mis conciudadanos ciegos.
lunes, 16 de diciembre de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
¡Salvación!
Quién no ha encontrado una causa es porque, como yo, no es de causas. Y es que salvadores hay tantos que es imposible no toparse alguno impartiendo su doctrina, predicando su causa. Aparecen de repente, cuando menos lo esperas. ¿Que creías que ibas a pasar un buen rato hablando de los viejos tiempos mientras tomabas un café con un antiguo amigo? Pues no. Cuando llegas te encuentras a un ferviente creyente, recién convertido, misionero a tiempo completo, que no duda en amargarte el café mientras te revela la verdad a la que has permanecido ajeno todos estos años.
Pero quedándote en casa no estás a salvo. No, desde hace unos años te los encuentras también a la vuelta de una entrada en el Facebook o a la salida de un post que utilizan como púlpito y desde donde ejercen su labor de evangelización así en la tierra como en el cielo... y por supuesto, de encender la tele ya ni hablamos.
Estos salvadores vienen en diversos formatos o categorías:
Los místicos:
Representantes en la tierra de diversas causas místicas: religiosas, por supuesto, pero también ideológicas (sí, los fieles a una ideología también experimentan éxtasis y revelaciones... algunos hasta levitan).
Los cansinos:
Representando a causas que, aunque tienen su reflejo en el mundo de las ideas por donde deambulan los religiosos o ideólogos puros, son más mundanas, más terrenales. Causas tales como el cambio climático, o los derechos de los animales, o el feminismo, o los derechos de los fumadores, o los derechos de los ciclistas, o el "anti-abortismo" o el derecho a llevar un arma o lo que sea.
Los redentores:
Finalmente, a veces el salvador y la causa son uno, como cuando alguien se une a una persona y pone en ella su propia esencia, su ser; identificando su felicidad con la de esta persona. Puede ser un hijo o un marido/mujer o simplemente el líder de la manada.
Según la perspectiva de cada uno, las causas pueden parecer loables o no, pero incluso con las buenas causas (con las que a uno le parecen buenas), hay que andarse con ojo. Cuando uno se aferra a una causa y busca en ella una redención personal, o cuando la verdad de su causa le ciega a todo lo demás, está perdido como individuo, como ser racional.
Cuando alguien encuentra su causa, su salvación, ésta deja de ser un tema que se pueda debatir y se convierte en acto de fe, en dogma. Es inevitable. Esa persona ha puesto cuerpo y alma en la causa y ¿qué hay más importante que el cuerpo y el alma de uno mismo? Nada se pone por delante de la causa, la causa no tiene peros, y por supuesto, por nada ser renuncia a una causa o se asume que es errónea. Llegados a este punto, simplemente no es posible. Si has empeñado tu alma en una causa, harás lo imposible por defenderla.
Como decía, no soy de causas. Así que, sea tomando un café o a la vuelta de una entrada en el Facebook, si os habéis encontrado ...
Un héroe buscando una causa por la que combatir
Un caballero que eligió una cruzada en la que perder su alma
Un mártir que ha encontrado una razón para morir.
No era yo. Y si lo fui, ya no. Nunca más.
No, yo no necesito un motivo para vivir...
Hace tiempo que renuncié a ser un héroe,
Nunca me he sentido un caballero
Jamás he querido ser un mártir.
No, ya no quiero cambiar el mundo...
Las causas degeneran y son corrompidas por el poder y el tiempo.
Las cruzadas son intrínsecamente fascistas
Las razones... cada uno tiene sus razones.
No, yo nunca he necesitado marchar al unísono.
Los héroes lo son sólo para un bando
Los caballeros se destruyen en su lucha contra el otro
Los mártires... mueren.
No, mi única causa es mi gente; son mis seres queridos.
Lo siento, hoy no salvaré al mundo.
El precio es demasiado alto.
Os tendréis que buscar otro tonto :P
Pero quedándote en casa no estás a salvo. No, desde hace unos años te los encuentras también a la vuelta de una entrada en el Facebook o a la salida de un post que utilizan como púlpito y desde donde ejercen su labor de evangelización así en la tierra como en el cielo... y por supuesto, de encender la tele ya ni hablamos.
Estos salvadores vienen en diversos formatos o categorías:
Los místicos:
Representantes en la tierra de diversas causas místicas: religiosas, por supuesto, pero también ideológicas (sí, los fieles a una ideología también experimentan éxtasis y revelaciones... algunos hasta levitan).
Los cansinos:
Representando a causas que, aunque tienen su reflejo en el mundo de las ideas por donde deambulan los religiosos o ideólogos puros, son más mundanas, más terrenales. Causas tales como el cambio climático, o los derechos de los animales, o el feminismo, o los derechos de los fumadores, o los derechos de los ciclistas, o el "anti-abortismo" o el derecho a llevar un arma o lo que sea.
Los redentores:
Finalmente, a veces el salvador y la causa son uno, como cuando alguien se une a una persona y pone en ella su propia esencia, su ser; identificando su felicidad con la de esta persona. Puede ser un hijo o un marido/mujer o simplemente el líder de la manada.
Según la perspectiva de cada uno, las causas pueden parecer loables o no, pero incluso con las buenas causas (con las que a uno le parecen buenas), hay que andarse con ojo. Cuando uno se aferra a una causa y busca en ella una redención personal, o cuando la verdad de su causa le ciega a todo lo demás, está perdido como individuo, como ser racional.
Cuando alguien encuentra su causa, su salvación, ésta deja de ser un tema que se pueda debatir y se convierte en acto de fe, en dogma. Es inevitable. Esa persona ha puesto cuerpo y alma en la causa y ¿qué hay más importante que el cuerpo y el alma de uno mismo? Nada se pone por delante de la causa, la causa no tiene peros, y por supuesto, por nada ser renuncia a una causa o se asume que es errónea. Llegados a este punto, simplemente no es posible. Si has empeñado tu alma en una causa, harás lo imposible por defenderla.
Como decía, no soy de causas. Así que, sea tomando un café o a la vuelta de una entrada en el Facebook, si os habéis encontrado ...
Un héroe buscando una causa por la que combatir
Un caballero que eligió una cruzada en la que perder su alma
Un mártir que ha encontrado una razón para morir.
No era yo. Y si lo fui, ya no. Nunca más.
No, yo no necesito un motivo para vivir...
Hace tiempo que renuncié a ser un héroe,
Nunca me he sentido un caballero
Jamás he querido ser un mártir.
No, ya no quiero cambiar el mundo...
Las causas degeneran y son corrompidas por el poder y el tiempo.
Las cruzadas son intrínsecamente fascistas
Las razones... cada uno tiene sus razones.
No, yo nunca he necesitado marchar al unísono.
Los héroes lo son sólo para un bando
Los caballeros se destruyen en su lucha contra el otro
Los mártires... mueren.
No, mi única causa es mi gente; son mis seres queridos.
Lo siento, hoy no salvaré al mundo.
El precio es demasiado alto.
Os tendréis que buscar otro tonto :P
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