lunes, 16 de mayo de 2011
Infonova: 13 años
de momentos y algún momento de gloria
El tiempo pasa y no me quedan sino
flashes de lo que fueron mis primeros 13 años de vida. Es curioso, la mayoría
de los recuerdos se difuminan conforme se adentran, apacible pero
inexorablemente, en la neblina del tiempo. Es curioso sí, que, sin embargo,
algunos pocos mantengan intacto no sólo su brillo, sino también su resolución,
su nitidez. Quizás la luz de la memoria alumbre aquellos recuerdos que mayor
incidencia han tenido en nuestra vida posterior; o quizás simplemente sea como
una luz estroboscópica que congela en forma aleatoria momentos intrascendentes
de nuestra vida para que luego, nuestro cerebro, les dé un significado que
inicialmente no tenían. No lo sé. Tiendo a pensar lo primero, pero … somos tan
buenos engañándonos a nosotros mismos.
El tiempo pasará, y estos primeros 13
años de la vida de Infonova que ahora se mantienen relativamente intactos en
nuestra memoria, también irán cayendo en el olvido. Momentos sobre los que ha
caído el velo del tiempo, sucumbirán ante su paso y se hundirán en la oscuridad
en un viaje sin retorno hacia el averno de los recuerdos. Pero no ocurrirá con
todos. Algunos sobrevivirán al paso del tiempo permaneciendo frescos en nuestra
memoria individual y colectiva.
Momentos que, permaneciendo en el
recuerdo, se convierten en una parte trascendente de nuestro acervo vivencial y
cultural, y que, por tanto, influyen sobre nuestra manera de pensar y de
actuar. Momentos que, al ser recordados, retornan desde el pasado al
presente y, de algún modo, vuelven a ser vividos.
Para siempre formamos parte de ellos; y ellos, para siempre, formarán parte de nosotros.
Para siempre formamos parte de ellos; y ellos, para siempre, formarán parte de nosotros.
Es una tendencia comprensible.
Humana. Dar valor a la épica que hay en algunos de esos momentos y traerlos a
la memoria resaltando sus aspectos heroicos. Comprensible, pero equivocado. La
épica ha de ser vivida (e incluso sobrevivida), pero no revivida ni buscada. Es
un error. Es más saludable traer al presente escenas de la actividad cotidiana
y darles el valor que realmente tienen.
Momentos del día a día que han
quedado en el recuerdo y que nos muestran como buenos profesionales; haciendo
nuestro trabajo; ganándonos la vida ejerciendo una profesión con la que aún
seguimos disfrutando.
Nosotros construyendo. Nosotros
luchando contra la segunda ley de la termodinámica.
Nosotros creando orden donde hasta
ese momento imperaba el caos.
En los próximos 13 años intentaremos
seguir haciendo nuestro trabajo. Sin heroísmos.
No buscamos la épica. No al menos sin
su gloria.
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